jueves, 11 de abril de 2019

El Tren De La Fortuna…











En la primavera del año mil novecientos treinta y nueve. Mario Tossini, que vivía en Viareggio, regresaba a casa, luego de una larga y agotadora jornada de trabajo. Mientras viajaba en el tren; rendido por el cansancio, se quedo dormido y faltando dos estaciones para llegar a su destino; despertó y de pronto se percato que debajo del asiento que estaba frente a él, había un maletín de cuero color marrón, lo cual llamo su atención. Inmediatamente se levanto del asiento, para ver si alguien estaba por ahí o quizás el controlador, para dar aviso del hallazgo, pero se dio con que el vagón estaba totalmente vacío. Se volvió a sentar y se quedo pensando por algunos instantes. Luego cogió el maletín para echarle un vistazo. Al abrirlo se dio con la sorpresa de que estaba lleno de billetes (liras). Primero pensó en devolverlo, pero luego de pensar algunos segundos y preguntarse ¿Quién podría ser capaz de viajar en un tren con una valija cargada de dinero? Su primera respuesta fue: alguien que esta loco o alguien que tiene algún negocio poco santo, pues en aquellos tiempos, la economía no era tan boyante, como para ir por ahí, cargando “fortunas“ Pensó mil cosas y finalmente decidió quedárselo. Seguidamente saco de su morral una bolsa de tela que siempre llevaba, por si tenia que hacer algunas compras. Metió todo el dinero en aquel saco y dejo el maletín en el mismo lugar en donde lo encontró.
Al llegar a la estación en que debía de descender, se paro y sin tramites, puso pie en tierra y se dirigió a su casa, lo mas rápido que pudo. Al entrar saludo como de costumbre a su madre y hermanos y luego se dirigió a su dormitorio. Allí dejo la bolsa con el dinero y luego de asearse compartió la cena con su familia, pero su comportamiento no era el de siempre, así que su madre le pregunto ¿Te ocurre algo hijo? No madre, nada de que preocuparse. Inmediatamente se le ocurrió inventarse algo, para evadir tantas preguntas.  Lo que ocurre es que me han ofrecido un nuevo trabajo en el que pagan muy bien, pero el problema es que me queda algo lejos y estoy pensándolo, antes de dar una respuesta.
Todos quedaron satisfechos, con aquella aclaración y continuaron cenando. Al finalizar la cena, Mario se despidió y se fue a su habitación; ahí comenzó a contar el dinero. Para su sorpresa, la suma era de mas de quinientas mil liras (toda una fortuna) Casi aturdido por tamaña cantidad, comenzó a preguntarse: ¿Cómo voy a salir por ahí a gastarme todo esto y a cambiar de vida? Quien quiera que sea el dueño de este dinero, se enterara y vendrá por mi y mi familia. Eran tantas preguntas, dudas y preocupaciones, que decidido irse del lugar y lo mas pronto posible. La coartada del nuevo empleo, era perfecta; nadie sospecharía, nada por un tiempo.
A la mañana siguiente Salió muy temprano y se fue a comprar un boleto en primera clase, para salir en el primer barco que zarpara con destino a cualquier lugar.
Luego de dejar una carta a su madre, encima de la mesa de noche partió con rumbo al puerto, con su valija cargada de dinero, oculto entre sus pertenencias.
En la carta decía: que no se preocuparan, que estaría muy bien y que luego se comunicaría con ellos, para darles detalles de todo.
Así llego después de cuatro largos meses de viaje a las costas del Perú, en donde iniciaría su nueva vida.
Invirtió su fortuna en la compra de propiedades y en un negocio de panadería y bodega.
La guerra había comenzado, su madre y hermanas, lamentablemente, no pudieron salir de su tierra. Luego de algunos años el viajo y se reencontró con ellas.
Les conto la historia y ellas, le comentaron que en el periódico, salió la noticia a los pocos días de que el se fuera, de que unos ladrones habían robado un banco en Livorno y que la policía andaba tras de ellos.
Esta es una historia, que me conto el propio Mario, cuando me hice amigo de su familia. Yo tenía en aquel entonces veinte dos años y el frisaba los sesenta.

miércoles, 3 de abril de 2019

Delia Renée










En una calle estrecha y con aroma romántico, enclavada en el corazón del hermoso distrito de Miraflores, en Lima, se encontraba la boutique de ropa para damas, de Delia Renée. Boutíque y taller de costura para su gran clientela y luego la trastienda donde estaba su apartamento pequeño, pero cargado de ensueño como traído de algún rinconcito del bello parís.
Ahí nos reuníamos, algunos privilegiados amigos de la entrañable Delia. Todos nos habíamos conocido en las reuniones de los días jueves, con el alcalde del distrito, en donde participábamos den actividades tales como: charlas, orientadas a mejorar la calidad de servicios del municipio, conversatorios entre otros. Ahí nos juntábamos; intelectuales, artistas, periodistas y personas interesadas en la cultura.
Con el pasar del tiempo, fuimos consolidando amistades y organizando nuestras tertulias, que casi siempre se hacían, luego de cada reunión de alcaldía, rotando de casa en casa. Esto sucedía a principios de los años ochenta.
No obstante, mi relación con Delia, se fue haciendo cada vez mas entrañable y   deliciosa. Era una mujer de lo mas encantadora y con una mente muy amplia y abierta, permitía la charla expandida y fértil durante horas, sin atisbo de fatiga.
Recuerdo que muchas veces iba a visitarla a altas horas de la noche. Nos sentábamos alrededor de la mesa redonda de su comedor; nos bebíamos un trago y charlábamos de mil temas y así nos daban las tantas de la madrugada. En muchas oportunidades, me quede a dormir, tumbado en el amplio sofá de su pequeña sala, hasta que la mañana me abrazara y me susurrara que; ya era hora de comenzar el nuevo día. Tanto fue el cántaro al agua, hasta que se rompió. Nos enamoramos y duramos algunos años, viviendo en un amor sin cadenas, pero con el respeto concebido del uno por el otro.
Luego el tiempo y el trajín de la vida diaria, nos fue alejando. Ella se mudo muy lejos y yo también, nuestra frecuencia ya no era la misma, hasta irse perdiendo entre la densa bruma del honorable y sabio tiempo.
Solo se que ya no está y decidí dedicarle, esta pequeña semblanza a quien me regalo un trozo de su vida, llenando la mía de los mas sublimes recuerdos. Que pocos tienen la suerte de disfrutar.  





lunes, 25 de marzo de 2019

The Fishing Club










En Un rincón, al norte del Perú, en el departamento de Piura, donde vive el sol tendido sobre las aguas del litoral y sobre las blancas arenas de sus extensas playas, se encuentra el   Fishing Club. Mudo testigo de un pasado lleno de: Gloria, glamour, aventuras, fama, dinero y mucho más.
Cabo Blanco, en el distrito Del alto en la provincia de Talara, es donde podemos encontrar este pequeño pero emblemático hotel. Aguas tibias, cristalinas, de color turquesa. El paraíso de los surfistas mas experimentados de todo el mundo y de los pescadores mejor ranqueados a nivel mundial, en la pesca del merlín azul tanto así, que es conocido en el mundo como: “la meca de la pesca de altura”
La historia comienza cuando hace sesenta y siete años en 1952, el norteamericano Alfred Glassell, pesco un merlín de 465 kilos y al año siguiente uno de 707 kilos, batiendo el récord mundial.
Es así como cobra fama este paradisiaco rincón de la tierra y se inicia una época de oro. La noticia cautivo al mundo entero de la pesca y de personalidades de reconocido renombre, del mundo artístico, tales como: Marilyn Monroe, John Wayne, James Stewart, Gregory Peck, Cantinflas o el torero español Luis Miguel Dominguín; y más recientemente John Wayne, James Stewart, Gregory Peck, Cantinflas o el torero español Luis Miguel Dominguín;
Los últimos en mención, vinieron en busca de la leyenda de Ernest Hemingway y su historia de “El Viejo y El Mar” inspirada en este mágico lugar. Si bien el resto de la historia fue escrita en Cuba; la inspiración nación en Cabo Blanco donde se rodo la película. Hernest, paso mas de un mes en un yate llamado “Miss Texas”, intentando pescar un merlín y consiguió su ansiado sueño, pescando cuatro merlines de 300 kilos cada uno.
Las aguas de Cabo Blanco es el único lugar en el mundo en donde convergen, todas las especies marinas. Allí se juntan, la corriente marina de Humbolt (aguas frías) y la corriente ecuatorial, conocida como la corriente del niño, que es conocida, por su calidez. Esto hace que la temperatura del agua, mantenga la temperatura ideal, para las especies marinas. En época de “invierno” la temperatura del mar es de 24 grados y en verano 26.
Me permito adjuntar algunas fotos, que tristemente revelan, el abandono de tan mítico hotel en el que en sus cuatro paredes hoy alberga, solo los huéspedes de un lejano recuerdo, que no ha de volver.







jueves, 14 de marzo de 2019

La Dama de Blanco...











A lo largo de mi vida he viajado mucho y desde muy joven por mi país. Es usual el escuchar; cientos de historias, mitos, cuentos y demás cosas salidas de la realidad o la fantasía de la gente lugareña.
Sucede que en un viaje que hice en el año 1973, me contaron una historia, que ha decir verdad; me puso los pelos de punta.
Viajaba en un autobús, con destino a la ciudad de Piura (norte). Junto a mi estaba una señora de unos cincuenta años aproximadamente. Yo tenía unos veinte y cuatro a pesar de la diferencia de edades, entablamos una conversación “amena” ella era de la ciudad de Piura y me hablaba de su tierra y mil cosas más.
El bus seguía su trayecto, unos dormían, otros leían o conversaban, como era mi caso. El viaje transcurría en la noche, para poder llegar a destino muy de mañana.
De pronto pasamos por una zona, donde el camino se hacia sinuoso y bastante peligroso, para los vehículos que transitaban por ahí. Solo se podía divisar, hasta donde alumbraban las luces del bus; lo demás, era mas obscuro que el mismísimo color negro.
Es en ese momento que la señora con la que sostenía la conversación, me comenzó a contar una de esas historias.
Sucede que en este existe una cueva, donde está la estatua de una mujer tallada en piedra de color blanco, la cual se puede apreciar en el día, pero en las noches sale y camina por la carretera y si algún vehículo reduce la velocidad, suele subirse a él y conducirlo al abismo o apropiarse de su alma, llevándoselo al otro mundo.  Muchas veces se ha sabido que incluso, puede subir a un bus y confundirse con algún pasajero.
Este espeluznante relato, me dejo algo paranoico, tanto así que casi no miraba a aquella señora, pensando que podía ser ella misma aquella estatua.
Pase un mal momento, hasta que comenzó a amanecer y nuestro destino ya estaba muy cerca y por “suerte” no había sucedido nada extraño. (me volvió la alama al cuerpo)
¿Realidad 0 fantasía ¿ No lo sé, pero si se que hay miles de historias y relatos, que por algo forman parte de la cultura de cada lugar.

domingo, 3 de marzo de 2019

Bitácora de un Taxista















Alejandro es un taxista, que trabaja recorriendo las calles de Lima. Lleva 30 años ejerciendo el oficio y a sus cincuenta y seis años, ha visto y oído cada historia, que bien podrían formar parte de una enciclopedia universal.
A las 09:00 am.   De un día lunes, pasaba por una calle cercana al centro, cuando un hombre de unos treinta años me pidió que le hiciera un servicio. Se subió y se sentó junto a mí, luego saco un arma y me apunto con ella. Yo sin pensarlo dos veces y antes de que el dijera nada le pregunte ¿Qué quieres, el auto o dinero? A lo que él me respondió; dinero, inmediatamente le dije: ¡tú eres estúpido o que! Como se te ocurre asaltar a alguien, un día lunes por la mañana. El ladrón algo desconcertado me dijo ¡Vamos! Continúe la marcha y me llevo a un lugar de dudosa reputación, seguidamente, me quito las llaves del auto y me dijo: espérame viejo idiota.
Apenas desapareció de mi vista saqué el duplicado de la llave, que llevaba en mi bolsillo y me hice humo.
No cabe duda de que a este caco., no servía para ese “oficio” y yo no era un “idiota” de alcurnia.
Queridos lectores: esta es una historia real.

martes, 26 de febrero de 2019

Los Medios De Comunicación Y El “Periodismo”














                          Los Medios De Comunicación Y El “Periodismo”




El periodismo, nació de la necesidad del ser humano de informar y poner en conocimiento de una comunidad, los acontecimientos de la vida diaria, tal cual se daban.
Esta practica viene desde tiempos inmemoriales y puede afirmarse que datan desde la aparición del ser humano en la tierra. La mejor prueba de ello la podemos apreciar en los grabados rupestres o geoglifos, que se encuentran a lo largo y ancho del planeta.
Los primeros pobladores de nuestro planeta, utilizaban este método, para: informar y/o dejar una huella de su paso y su cultura en determinado lugar.
Conforme la humanidad se fue expandiendo, la comunicación, se hacia mas indispensable y así se fueron creando, muchas formas y medios de comunicación, pero siempre con la convicción de trasladar una información de manera veras.
Claro esta que con el correr del tiempo, los vicios y distorsiones de la mente humana, no faltaron quienes optaron por la practica de distorsionar la información de manera antojadiza y muchas veces perversa y envilecida.
Actualmente, la mayoría de medios de comunicación, se han convertido en agencias de publicidad, de los grupos de poder, tanto económicos como políticos, que son quienes los solventan económicamente y a los que por lo tanto tienen que rendirles cuentas, porque están a su servicio.
Lo mismo ocurre con aquellos “periodistas” que trabajan para esos medios y reciben un salario, por “informar” lo que el patrón les indica. Convirtiéndose de esta manera en viles mercenarios, combatiendo en una guerra ajena, por un puñado de monedas, guardando su dignidad en un baúl, bajo siete llaves.
Esta mala praxis, nos ha llevado a crear una sociedad; violenta, descreída y malsana, que se conforma con lo que le dicen, como perros adiestrados, para oír, obedecer y atacar sin son ni ton.
La juventud de hoy, esta siendo destruida, por estos grupos de poder, que no les dejan espacio para pensar y decidir por convicción propia, sumidos en una ignorancia de ribetes casi profesionales.
Para poder decir que tal o cual es periodista, hay que poseer: la astucia de un gato, la serenidad de un cocodrilo y la sabiduría de Buda.  
  

domingo, 17 de febrero de 2019

Crónicas de un Loco

     









CRONICAS DE UN LOCO



Eran las dos de la madrugada e iba caminando hacia mi casa, por la avenida Dos de Mayo. Fumaba un cigarrillo como para acompañarme. La noche estaba calma y fresca a pesar de ser verano.
Caminaba lentamente, en son de paseo, pues era viernes y el sábado no había prisa, por recibir al nuevo día al rayar el alba.

Al cruzar la calzada, en la esquina con la calle los álamos; vi que venia una chica algo apresurada y decidí abordarla. Cuando la tuve cerca la saludé, ¡hola! Y ella me respondió igual ¿Qué haces por acá a esta hora? Vengo de una fiesta en la casa de una amiga y me voy a mi casa. ¿Sola? Si vivo cerca, no hay problema ¿Puedo acompañarte? ¡Claro! Así que nos fuimos caminando juntos y en el camino le pregunte su nombre. Me llamo Virginia, bueno yo soy Alberto le respondí y así seguimos charlando. Habíamos avanzado tres cuadras, cuando de repente al llegar a la siguiente esquina se detuvo y me dijo: gracias por la compañía, mi casa esta a mitad de cuadra y puedo ir sola ¿Te acompaño? No, no es necesario, si deseas puedes quedarte aquí y esperar a que entre. Lo que pasa es que mis padres son algo estrictos y no quisiera que me vieran llegar acompañada, por alguien que no conocen.
Bueno esta bien le respondí, pero me gustaría volver a verte. ¿Sabes? Me agradas mucho, tu también. ¿Me podrías dar tu numero de teléfono? No, mejor nos vemos otro día ¿Cuándo? No lo sé, pero podría ser el próximo viernes ¿A que hora? A esta misma hora ¿Por qué no puede ser más temprano?
Lo que sucede es que los viernes casi siempre vuelvo a esta hora, porque siempre nos reunimos un grupo de amigas y es mejor por ahora que nos veamos así, hasta que te conozca mejor y podamos vernos más seguido.
Bueno entonces acepto el reto y te esperare el próximo viernes a esta misma hora.
Dio la media vuelta y se marchó, rápidamente. Me quede parado esperando a que ingrese a su casa y así fue, la vi entrar en una y luego seguí mi camino. Cruce la calzada y atravesé una gasolinera, en donde me conocían, todos los muchachos que trabajaban ahí. Los salude con un ademan y continúe con dirección a mi casa.
Aquel incidente, no dejaba de llamarme la atención. No era lo más común; el encontrarse con una chica, en medio de la noche y sola, menos. Pero tampoco era para decir que era el único caso en el mundo.
Aquella joven era muy bonita y agradable. Sinceramente, me había quedado prendado de ella. Pero en fin…

A la semana siguiente, fui a su encuentro como quedamos y luego de esperarla por mas de una hora nunca llego. Me reí para mis adentros y me dije a mi mismo; si serás tonto, solo a ti se te o curre algo así. Que chica va acudir a una cita a esa hora de la madrugada.
Luego de esa noche, tercamente volví varias veces para ver si la encontraba, hasta que lo logré. Ahí estaba en la misma esquina y a la misma hora. La aborde, la salude y le pregunte ¿Qué paso? Te estuve esperando aquella noche como quedamos y nunca llegaste.
Ella sonrió y respondió; no fue posible, no pude, porque estuve algo enferma, Me dio una de esas gripes fuertes y como comprenderás, tenia que estar metida en mi casa.
Bueno que pena, pero si me hubieras dado tu número de teléfono me podrías haber avisado. No me respondió y así seguimos caminando hasta la esquina de su casa. Al llegar, antes de que ella me repitiera lo mismo que la primera vez, yo me le adelante y le pregunte ¿Bueno ahora si me darás tu teléfono para llamarte?
No seas apresurado, espera a que nos conozcamos un poco mas. Esta bien, supongo que ahora sí, podremos vernos a otra hora, mas adecuada, tomarnos un café o lo que quieras y charlar un poco mas.
Esta bien mañana ven a buscarme a las once de la mañana y nos vamos a la heladería de la otra cuadra. Trato hecho.
Así nos despedimos y yo me marche muy animado y esperando que llegue el otro día para verla.
A la mañana siguiente, acudí a la hora fijada, pero ella nunca llegó, luego de esperarla dos horas, me retiré y entendí de que estaba jugando conmigo y que en realidad no le interesaba.


Me había impactado tanto aquella joven, que se me hacía difícil renunciar a seguir intentando conquistarla, así que insistí en tratar de encontrarme con ella, pero pasaron muchos meses y nunca apareció.
Mis amigos me decían que estaba loco y que, solo a mi se me podía ocurrir cortejar a una chica de esa manera (entre gallos y medianoche)

Un día fui a buscar a los chicos de la gasolinera, para preguntarles sobre ella, pero ninguno supo darme razón.

No contento con eso, me arme de valor y tome la decisión de ir a su casa para preguntar por ella. Algo temeroso por la reacción que pudieran tener sus padres; llame a la puerta. Luego de unos minutos, salió una señora, de aspecto muy distinguido. La salude muy cordialmente y le pregunte por Virginia a lo que ella me respondió de manera categórica; ¡No conozca a nadie con ese nombre ¡Al oír tal respuesta, me quede desconcertado y casi mudo! Luego reaccione y le explique como es que la conocí. La mujer se quedo algo dubitativa y luego de unos instantes, me respondió. Mire joven; hace mas o menos un año, compramos esta casa, tengo dos hijos hombres y nunca ha vivido con nosotros ninguna joven que se parezca a la que usted me describe.
Dicho esto, me disculpé y me despedí de aquella señora. Comencé a caminar, mas desconcertado que antes y pensando mil cosas a la vez, cuando de pronto, escuche una voz que me llamaba, voltee y era la señora, que con vigor agitaba su mano llamándome.
Sin mas ni mas me acerque, pensando que había recapacitado y me daría razón, de aquella joven.
Oiga joven, ahora que recuerdo, en la familia que vivió anteriormente en esta casa, había una jovencita con ese nombre, pero me contaron la historia, de que falleció, en un accidente cuando regresaba de una fiesta,
Esto me dejo de una pieza y entendí perfectamente lo que me había ocurrido.           




                      

El Tren De La Fortuna…

En la primavera del año mil novecientos treinta y nueve. Mario Tossini, que vivía en Viareggio, regresaba a casa, luego de una la...